Capítulo 10

agosto 19, 2010 at 1:53 am 9 comentarios

Tercera Parte

Capítulo X

A Pedro le volvió el alma al cuerpo cuando encontró las luces apagadas. Casi sin pensarlo corrió a su habitación y se sacó la ropa para bañarse. El olor a Lucas le llenó las fosas nasales cuando el agua le cayó de golpe y tras unos momentos de duda comenzó a tallarse con el jabón todo el cuerpo, pero sin fuerza.

La voz de Julio se escuchó en la sala cuando estaba secándose.

—Traje la cena, a ver si esta vez te gusta —gritó. Se le oía contento.

Pedro se cubrió el rostro con la toalla y respiró profundo. Tenía que decirle… Pero cuando salió a la sala y lo tuvo de frente, no pudo. Se quedó callado y cenó con él y lo escuchó hablar del día y le habló sobre lo más irrelevante de su trabajo. Y se fue a la cama con él y durmieron juntos.

Y cuando todo estuvo en silencio y a oscuras, Pedro miró la nuca de Julio y pensó. Pensó que le había pedido a Dios que lo ayudara. Pensó que había podido evitar que Julio lo viera en el estado en el que estaba antes de bañarse. Pensó y pensó y creyó que tal vez las cosas habían pasado así por alguna razón. Tal vez la vida le estaba dando una oportunidad.

Se prometió de nuevo: esa fue la última vez.

_________________________________________

Lucas ya tenía estudiados los horarios de Pedro y fue por eso que decidió aparecer por el estudio unas horas antes del casting. Estaba preocupado por el rumbo que estaba tomando su relación con él, se estaba haciendo muy desenfrenada y no tenía un buen presentimiento sobre eso. La pareja de Pedro era ese tópico que Lucas pretendía pasar por encima, pero que en el fondo deseaba que no existiera. Era egoísta de su parte aparecer luego de tres años y pretender que todo estuviese como antes, ya era bastante extraño haberse toqueteado con Pedro de la nada y que este no lo rechazase, a pesar de la culpa. Y es que ni él ni Pedro se acordaban bien del pasado, ni por qué se habían peleado, lo único que sabían era que ahora cada uno estaba haciendo su vida de forma distinta a como la hacían cuando acababan de conocerse. A pesar de haber estado siempre en mundos tan distintos, se habían vuelto a encontrar compartiendo un ambiente común, como ser la fotografía y el modelaje.

Había llegado a creer cuando lo vio que era el destino o algo, pero ahora de nuevo estaba inseguro. Entró en la recepción y pasó al hall directamente. Dejó sus cosas y se quedó mirando el ascensor. Cuando se decidió por fin, subió hasta la oficina de Álex donde estaba el escritorio de Pedro. Se sentó a esperar en el pasillo a que Pedro se levantara o algo para ir a saludarlo. Aunque quizá no quería verlo…

Se levantó y se sentó más cerca, en algún lugar donde le quedara más fácil a Pedro darse cuenta que él estaba ahí, cuando sacara la vista de los papeles y la computadora. Según como reaccionara, Lucas iba a saber si era buena idea acercársele o no.

Cuando Pedro terminó de registrar las fotografías de las que habían obtenido derechos esos meses (actividad en la que llevaba toda la semana) alzó la vista para ver de qué se trataba el ruido que había escuchado en el pasillo. No esperaba a los modelos hasta un rato después, así que le sorprendió ver a uno y más cuando se dio cuenta que era Lucas.

Su primera reacción fue sonreír torpemente y el color se le subió al rostro al recordar lo que había pasado la última vez que se habían visto. En su interior pelearon el sentimiento de culpa y el golpe de excitación que llegaron al mismo tiempo.

Lucas no vio cuando Pedro le dirigió la mirada, pero advirtió que se había dado cuenta que estaba ahí. Quizá era mejor ir a saludarlo o iba a pensar que era un mal educado. Suspiró, se puso de pie y se acercó al escritorio, justo cuando Pedro había bajado la vista a sus papeles de nuevo.

—¿Estás muy ocupado? —preguntó entonces.

Pedro quiso creer que no había enrojecido al sentir a Lucas tan cerca, pero no podía estar seguro. Su sola presencia ahí, donde hacía tan poco habían… hacía que se descolocara. Dejó los papeles a un lado y alzó la vista, con la misma sonrisa torpe de antes.

—Hola –saludó—. Llegaste temprano. ¿C-cómo estás?

—Perdón por lo del otro día —dijo sin responder a lo que el mexicano le decía—. No quería incomodarte, yo sé que estás saliendo con alguien… tendría que haber parado.

Pedro se puso serio y se mordió ligeramente los labios, por dentro de la boca. No sabía qué responder a eso. Luego volteó hacia la oficina de Álex, que afortunadamente estaba cerrada.

—No te preocupes —dijo, en voz baja—. Y-yo… yo te dejé seguir. No hablemos de esto aquí, ¿sí? S-sería mejor hablarlo en otro lugar.

—Ah… sí, tenés razón, perdonáme —levantó la vista—. Bueno después cuando estés libre hablamos, ¿te parece?

Pedro se pasó la mano por el cuello y la restregó un poco.

—Gracias… Cuando acabe lo del casting y eso podemos hablar. Pero… sólo hablar, ¿sí?

Por muchas razones, Pedro no pudo mirarlo a los ojos cuando dijo eso. No podía parar de recordar el encuentro que habían tenido en el cuarto oscuro. ¿Cómo iba a olvidar el momento más caliente de su vida?

—Pedro… —Lucas hizo una pausa dramática—. La verdad es que estaba pensando en preguntarte si podemos ser… algo así como… amigos –la palabra sonaba tan extraña que hizo una mueca al decirlo—. Sé que tenemos que hablar después pero necesito decírtelo ahora para que lo pienses y bueno…

—Amigos —repitió Pedro, en lo que la palabra aterrizaba en su cabeza. Parpadeó un poco y lo siguió mirando—. C-claro. Claro que podemos ser amigos Lucas —dijo, con una sonrisa más cálida y menos nerviosa.

Eso se sentía bien. Amigos, sólo amigos. Entre ellos no iba a pasar nada. No quería sacar a Lucas de su vida, de eso estaba seguro. Simplemente… no quería. Pero tampoco quería dar la impresión equivocada y terminar acostándose con él quién sabe a qué precio y arruinar la relación con Julio que hasta ahora iba bien.

Lucas también suspiró.

—Qué bueno —respondió aliviado—. Tenía miedo que no quisieras. Porque enserio tengo ganas de hablar y saber de vos y todo, pero no quiero molestarte ni que estés incómodo conmigo. ¿Igual hablamos después del casting?

Casi al instante Pedro frunció el ceño y miró atrás de Lucas.

—Sí, hablamos mejor luego. Están empezando a llegar los otros…

Detrás de Lucas, Jan alzó las cejas.

—Hola Israel.

Pedro lo saludó con la mano.

Lucas volteó y se hizo a un lado para dejar pasar al muchacho llamado Jan que se apoyó en el escritorio de Pedro.

—Parece que llegué temprano. Estamos sólo tú y yo —dijo mirando a Lucas con una sonrisa bastante falsa—. E Isra, claro —miró de reojo a Pedro—. Pero él no modela, aunque podría, ¿no crees?

Lucas pestañeó un poco porque no entendía bien todo eso.

—Eh… voy por agua, si no te molesta —dijo señalando el dispensador de agua tras su espalda—. Nos vemos, Pedro —se alejó procurando que no se notase que estaba huyendo.

Jan se cruzó de brazos y volteó a ver el papelerío del escritorio de Pedro, sin dejar de apoyarse en él.

—Es curioso, ¿te llamas Pedro? —preguntó, alzando una lapicera y fingiendo observarla, jugando con ella entre los dedos.

Escuchar ese nombre suyo en otros labios no le gustó para nada. Se sintió… antinatural. Pedro quitó la vista de Jan y observó a Lucas.

—Sí, es mi primer nombre —respondió escueto y, una vez que vio a Lucas lejos, suspiró e intentó ser menos grosero—. ¿Cómo estás? ¿Te mandaron al casting para el calendario?

—¿Por qué nadie te llama por tu primer nombre? —insistió Jan, esquivando las otras preguntas—. A mí me gusta más Israel, pero no deja de ser curioso —dejó la lapicera en el escritorio y volteó, apoyando las manos en el borde.

—Porque… —Pedro nunca lo había reflexionado—. No sé —prefirió decir.

A decir verdad, sí sabía. Toda esta gente que conocía ahora pertenecía a una etapa de su vida en la que ya estaba Julio. A Julio le gustaba más su segundo nombre y por eso a todo mundo lo presentaba como “Israel”. Claro que no iba a decirle a Jan “porque así le gusta a mi novio” y mucho menos lo iba a decir frente a Lucas.

—Veo que tienes planes para después —continuó, suspirando—, es una lástima de veras, pensaba preguntarte lo mismo que el güero que acaba de irse. No sabía que conocías modelos extranjeros. ¿Viajas mucho, Pedro?

Pedro sabía todas las insinuaciones que había tras esas palabras. “Tener planes”, “pensaba preguntarte lo mismo”. Apretó un poco los puños y lo miró, entre enojado y avergonzado de saber que Jan sospechaba, sino es que directamente sabía lo que pasaba ahí.

—No. Lucas es… uno de los modelos favoritos de Álex —dijo, por decir—. Por eso lo conozco. Voy por el café del jefe —dijo repentinamente, levantándose—. ¿Necesitas algo?

—Oh, no, gracias, Pedro… digo, Israel . Creo que voy a ver quiénes más están llegando, no queda bien que un modelo esté al lado de las oficinas —observó el dispensador de agua, a unos metros de ellos—. Aunque el otro chico ya se fue, ni siquiera lo vi tomar agua, mira… —caminó hasta el ascensor, haciéndose el distraído—. Nos vemos luego —tocó el botón, entró y desapareció.

Pedro suspiró y se volvió a sentar de golpe. Sospechaba que no le esperaba un futuro agradable con Jan. Y pedir que Álex no lo eligiera para estar en el calendario era demasiado. Después de todo, nunca había tenido tan buena suerte. Se pasó las manos por el cabello, respiró profundamente y se dispuso a un día de trabajo en el lugar que antes adoraba y que ahora se había vuelto caótico.

El hall estaba repleto de chicos con shorts y batones blancos de baño. Todos esperando ser vistos… todos esperando ser contratados. Lucas se tomó su tiempo para dejar su ropa y ponerse el batón, luego se sentó en una de las sillas en una de las esquinas y se cruzó de piernas, esperando que pasara la hora.

Había estado bien en decirle lo de ser amigos, así iba a poder estar cerca de Pedro más tiempo. No sabía cómo iba a manejar esa situación ahora, no sabía realmente cómo apagar el fuego que ardía cada vez que lo miraba. Habían pasado los años… y él no se había curado. Había olvidado, claro, muchas cosas, había seguido con su vida, pero no estaba curado de Pedro. Ahora que sabía que no podía tocarlo la situación se volvía más desesperante. Si tan sólo él lo dejara… Lucas podía hacer de sus tardes laborales lo más erótico del mundo.

Suspiró. Seguía deseándolo tanto que se avergonzaba de sí mismo. Se tapó la cara con las manos. Ahora que lo había visto mejor, intentando ser amistoso y no una mirada llena de libido, había notado que Pedro había cambiado también en su físico. Tenía la espalda un poco más ancha, su quijada más cuadrada y su rostro había perdido ese brillito infantil que tenía a sus dieciséis años. Estaba más hombre, sin duda.

También le llamaba la atención aquel individuo extraño que parecía estar acechándolos. Pensó vagamente si Pedro ya habría tenido affaires a espaldas de su pareja. Era un chico bastante bonito, Pedro podía tener muchos modelos ahí dentro, dudaba que hubiese desperdiciado su oportunidad. Aunque, desde luego, no todos los modelos eran lindos.

Estaba inmerso en sus pensamientos cuando sintió que alguien se sentaba a su lado.

—Hola, ¿Lucas, verdad? ¿Qué tal la espera? —dijo el chico, con una sonrisa que se veía un poco forzada.

Lucas levantó la vista y vio al niño bonito en el cual estaba pensando.

—Un poco solitaria —sonrió con fatiga—. Tengo ganas de que empiece ya. ¿Estás nervioso?

—Para nada, sólo fastidiado, las esperas me ponen de malas… Tú no eres de la agencia, ¿no? —preguntó, en ese tonito que delata a las personas que buscan mucha información.

—No —respondió Lucas sin alertarse—. Vine a hacer un book de fotos y, bueno, el señor Oliveros me preguntó si quería venir. ¿Vos conocés a alguien de acá? —había intentado hablar neutro pero ahí había salido otra vez el argentino. A veces lo guardaba bajo llave para que no preguntaran de dónde venía o, simplemente, porque se le olvidaba.

—Claro, a todos los veo de vez en cuando. Estamos en la misma agencia. Por eso te preguntaba… seguramente le gustaste —dijo Jan, guiñándole el ojo—. Es curioso, por tu acento, ¿eres uruguayo o algo?

Lucas se rió.

—No. Aunque… me gustaría tal vez. Soy de Argentina —se quedó mirando al muchacho fijamente. Le hacía acordar a alguien aunque… éste era un poco más serio.

—Ah mira, argentino —sonrió el modelo, quizá un poco burlón o soberbio—. Te vi hablando con Israel, ¿se conocen bien, no? —preguntó esta vez, mirando a sus compañeros que iban de acá para allá buscando algo en qué entretenerse.

Lucas pensó un segundo su respuesta. Sinceramente no tenía por qué mentir si sólo decía:

—Fuimos amigos en la prepa. Nos encontramos de nuevo en éste estudio, de casualidad. ¿Ustedes también se conocen de acá? —ahora era Lucas el que empezaba a indagar, como quien no quiere la cosa.

—Ah mira —respondió Jan a lo primero, con los ojos quizá un poco demasiado brillantes—. Sí, lo conocí aquí hace algunos años —dijo, para luego recargarse holgadamente en la silla.

—Ya hace bastante… ¿Pedro estaba en pareja? —preguntó como al pasar. Sabía que el chico era gay y probablemente había tenido algo con Pedro pero no quería arriesgarse a hacerle la pregunta directa.

—¿Conmigo? —dijo, con una sonrisa—. Más o menos —agregó, alzando las cejas—. ¿Y ustedes…?

—Me refería a si él estaba en pareja con alguien más, aunque bueno creo que me respondiste —se aclaró la garganta—. Y nosotros no, nosotros somos amigos —respondió Lucas con tranquilidad. Aunque, hablando enserio, no le gustaba mentir sobre eso.

—Ah —alzó una ceja, luego pareció reflexionar—. ¿Con alguien más? —preguntó, confundido.

Lucas se sintió incómodo. Lo cierto es que quería saber si había estado con su actual pareja en ese tiempo y si la había engañado antes, pero no sabía si Jan sabía que Pedro tenía pareja. Qué lío.

—Claro, si estaba en pareja como ahora… cuando salía con vos.

—Ah, su noviecito santo, dices —se rió—. Ese se lo sacó después y se puso insoportable por eso. Si hasta parecen casados. Me aburren, para serte sincero; qué desperdicio, con Isra…

Lucas suspiró, mirándose los pies.

—Sí, parece que da frutos, ¿verdad? Quizá me inviten a su casamiento —sintió un nudo en la garganta pero procuró que no se notase—. Te iba a decir algo… ah, sí, puede sonar raro pero —alzó la vista y lo miró a los ojos—. ¿Conocés de casualidad a un chico que se llama Christopher Navarro?

Jan dio un saltito en su lugar.

—Sí, claro… ¿eso qué tiene que ver? —parecía intrigado.

—Sos re parecido —Lucas miraba al chico ahora con una mezcla de intriga y fascinación—. ¿Son parientes o algo?

—Es mi… primo. Más o menos. Nuestras madres son primas… ¿tú de dónde lo conoces? —esta vez, Jan parecía querer cortar la distancia que había impuesto.

Lucas sonrió entre libidinoso y pícaro.

—Es re loco esto —apoyó ambos codos en sus rodillas y se frotó la cara con las manos. Después volvió a mirar a Jan—. Estuve en pareja con él como tres años. Bah, era más bien una “pareja abierta” —dijo entrecomillando con los dedos.

—¡No! ¿De pareja con Chris? —abrió la boca—. Pues muy abierta habrá sido porque… bueno, hablamos de Chris. Yo nunca me enteré que estaba con alguien, incluso… bueno —no completó la frase, se encogió de hombros.

—Sí, ese fue el problema en realidad. Que después yo quería algo un poco más serio con él —no sabía ni por qué le estaba contando todo eso, pero lo cierto era que no había hablado con nadie más que Enzo quien, por cierto, después había hecho muchas tonterías—. No creo de verdad que le hubiese dicho a nadie que estaba saliendo conmigo; yo sí lo hacía si me lo preguntaban. Me gustaba mucho —era curioso, pero estaba poniéndose nostálgico acordándose de Chris. Ya habían empezado a llamar a algunos modelos pero todavía no les tocaba a ellos—. Pero estábamos juntos prácticamente todos los días.

Jan lo miró, con algo entre tristeza y lástima.

—Siento que hayas tenido que pasar eso con él… —dijo, en voz baja—. La gente no debería enamorarse de Chris. Tendrían que ponerle un letrero en la frente que dijera: no te enamores, ¿no? —le sonrió.

Lucas rió.

—No sé si estaba enamorado, supongo que no me gustaba la idea de que estuviese con todo el mundo todo el tiempo. ¿Vos te acostaste con él? … Ah, no, cierto, son familia, ¿no?

Jan lo miró de lado, incrédulo.

—¿Has escuchado eso de que a la prima se le arrima? —sonrió—. Desde los quince, creo… tal vez después.

La cabeza de Lucas se le resbaló de la mano que la estaba sosteniendo

—La mierda. Tendría que habérmelo imaginado —lejos de estar celoso, la verdad es que le pareció bastante hot. De repente oyó su apellido—. Ey, bueno, nos vemos —dijo palmeándole el hombro mientras se levantaba—. Son re parecidos enserio… los dos re bonitos —y se encaminó hacia donde estaba la chica con la lista de nombres.

—Hola Soldadito —dijo Álex en cuanto lo vio, con los ojos brillantes y agregó al saludo dos besos sonoros en las mejillas —. Vamos a probar unas poses, no va a tardar mucho, tú tranquilo —le guiñó el ojo.

Efectivamente, no fue mucho tiempo. Más o menos quince minutos en un lugar donde habían preparado un fondo blanco y que tenía algunos cubos blancos también, donde estuvo recargándose en varias poses o acostándose dependiendo de lo que Álex quisiera.

Tomaron fotos también de él sin camisa, ante las que Álex le sonrió quizás un poco más de lo normal y cuando terminaron se despidió de él con otro beso en la mejilla.

—Te veo pronto —le susurró, rápido porque ya estaban llamando al siguiente.

Cuando Lucas salió no miró a su alrededor sólo se quedó sentado cerca. Estaba ansioso porque terminara, así podía hablar con Pedro. Las ganas de estar con él lo estaban matando. Luego de un rato volvió a oír su nombre y alzó la cabeza.

—¿De nuevo?

—Álex quiere hacer otra prueba, pasa —le dijo la muchacha, de modo que Lucas regresó a la habitación. Adentro, para su sorpresa, también estaba Jan, sentado sin camisa en uno de los cubos blancos.

—Vamos a hacer una prueba con ustedes dos —explicó Álex—. Supongo que ambos han modelado en pareja o en equipo…

—No —respondió Lucas. Y era cierto, no lo había hecho—. ¿Qué tenemos que hacer?

Álex bajó la cámara y lo miró. Jan también lo miraba, con las cejas alzadas. Y las muchachas que estaban ayudando al fotógrafo también.

—No te preocupes —dijo Álex, rompiendo el silencio incómodo—. Sólo… necesito que estén juntos y que jueguen. La idea del calendario es que sea algo erótico sin llegar a lo pornográfico, ¿eso te da alguna idea?

—¿Tenemos que improvisar? —preguntó Lucas y miró a Jan. Él no era bueno improvisando—. ¿Querés empezar? —se quitó el batón, lo dejó en un cubo acolchonado y se sentó en el suelo, con las manos hacia atrás.

—Sí, no quiere nada específico porque son fotos de prueba.

Jan se sentó atrás de Lucas e inclinó la cabeza hacia su cuello con toda naturalidad. Álex comenzó a fotografiar.

En la primera foto, Lucas miraba hacia adelante. En la segunda, había volteado a ver a Jan, y éste le devolvía la mirada. Se sentía raro… seguía viéndolo parecido a Chris, sólo que éste era castaño y sus ojos eran verdes.

La tercera, cuarta y quinta foto pasaron cuando Lucas se hizo a un costado y abrió las piernas mirando a Jan, quien se había quedado a unos metros de distancia, gateando.

Álex les siguió tomando fotos, aparentemente serio pero con una sonrisa jugando en los labios. Se estaba divirtiendo. Y Jan al parecer también, porque entre los juegos de una pose y otra lo tiró y se puso sobre él. Álex tomó varias fotos así.

Lucas se dejó dominar un rato por el muchacho, quien pasaba su nariz cerca de su cuello y sus mejillas. Le gustaba porque sonreía muy natural, parecía como si realmente se estuviera divirtiendo (aunque quizá lo hacía), y esto contagiaba a Lucas, arrancándole sonrisas pícaras. Porque Lucas no era de sonrisa fácil.

Luego de unos minutos empezó a sentarse, enfrentando a Jan que lo había estado reteniendo en el suelo. Puso las manos en la cintura estrecha del muchachito y lo obligó a sentarse sobre él, aferrándolo por la cintura. Enseguida se recordó que estaba dejándose llevar un poco.

“Este chico no es Chris, Lucas”, se dijo mentalmente.

Tal vez se estaba dejando llevar más bien mucho.

—Esperen un segundo —dijo Álex y volteó hacia la puerta, donde nadie más que Pedro esperaba, mirando alternativamente la escena entre Lucas y Jan y a su jefe—. ¿Qué pasa?

—Tienes una llamada —dijo Pedro y apretó los labios una vez—. Es un tal licenciado Ríos, dijo que era muy urgente.

—Qué raro —dijo Álex—. Voy… —luego de acomodar la cámara sobre una mesa volteó hacia los chicos—. Creo que eso sería todo con ustedes, Israel les llama en la semana para decirles cuándo nos vemos.

Finalmente, les mandó un beso a ambos y se fue.

Pedro se quedó unos segundos más en la puerta y luego se dio la vuelta para quedarse en el pasillo.

Lucas esperó a que Jan se levantara de su regazo para ponerse de pie. Miró a Pedro medio contrariado y habló para romper el hielo.

—¿Eso significa que nos eligió?

—Seguramente —dijo Jan, todavía con una sonrisa—. Parecía muy complacido. Y a mí me parece que hicimos un buen trabajo, ¿no?

Una vez que ambos estuvieron de pie, Jan volteó hacia la puerta y luego hacia Lucas.

—Sé que hoy sales con él pero… ¿te gustaría salir a tomar un café o algo otro día?

—Eh… —Lucas se rascó la cabeza. Era extraño porque cuando estaba al lado de Pedro se sentía afeminado, pero cuando estaba al lado de éste chico se sentía más masculino, como cuando estaba con Chris—. Dale, sí, es… es una buena idea —sonrió al chico y se puso su batón. Miró a Pedro de reojo y bajó la mirada para atarse la prenda.

—¿Te paso mi número? —preguntó, mirando también de reojo a Pedro.

—¿Eh? —alzó la cabeza—. Ah, claro, el número… —se frotó la nariz con el dedo. Estaba algo nervioso. Agarró su mochila y buscó su celular para anotar. Procuró anotarlo rápido, por alguna razón se sentía medio incómodo, luego le pasó el suyo—. Nos vemos más adelante, supongo. Suerte… eh… ¿cómo era tu nombre? Disculpáme…

El chico se rió, lo jaló de la mano y le dio un beso en la mejilla a modo de despedida.

—Puedes decirme Jan, por el momento.

—Jan… —dijo, a modo de despedida mientras el chico se alejaba—. Jan, Jan —sacó el celular y cambió al contacto “Sin Nombre” por “Jan”. Después guardó el celular y agarró la mochila, mirando a Pedro—. ¿Me cambio y vamos?

Pedro abrió la boca como queriendo decir algo más, pero se calló y asintió.

—Sí. Voy a avisarle a Álex que salgo… ¿te veo abajo?

Salió rápido, sin esperar una respuesta. Los otros modelos observaban el intercambio.

Pedro bajó las escaleras lentamente, intentando explicarse lo que sentía. Sentía decepción pero se sentía claro con respecto a Jan, pues sabía que tanta insistencia no podía durarle mucho, eso era lo más fácil de explicar. Con Lucas estaba el verdadero problema… no sabía qué sentir. Había sido como un golpe bajo verlo agarrar a Jan por la cintura y tenerlo así. Puede que estuvieran en la sesión y eso, pero las caras que tenían no eran de profesionales, definitivamente. Por otra parte, tener celos de lo que hiciera Lucas no era sano ni racional. Pedro tenía a Julio, para empezar. Y en seguida, estaba a punto de hablar con Lucas para aclarar precisamente ese punto, que iban a ser amigos. Amigos.

Álex seguía en el teléfono cuando él llegó, así que sólo le avisó a gestos y Álex le respondió también así, agitando la mano para que se fuera. Pedro agarró su mochila y abrió el celular, incómodo, antes de ir a buscar a Lucas. Marcó el número de Julio.

—Hola, amor —le dijo—. Voy a ir a comer algo con un amigo, llego a la casa al rato, ¿te parece?

—Claro —respondió Julio—. Trata de llegar temprano, porque va a llover más noche.

—Sí, tú también. ¿Te veo allá?

—Sabes que sí —dijo Julio y Pedro podía sentir que sonreía tras el teléfono—. Te amo.

—Y yo a ti.

Pedro colgó, con una sensación extraña en la boca. Usualmente le avisaba a Julio dónde estaba y viceversa, eso no era raro. Lo raro era que esto no lo había hecho por rutina. Esto lo había hecho porque necesitaba desesperadamente decirle a Julio que iba a ir con un amigo. Tenía que llamar a Lucas amigo y tenía que asegurarse de dejar claro en su cabeza que estaba con Julio. Que quería a Julio.

Apretó el celular en sus manos antes de bajar por las escaleras, lentamente otra vez.

Lucas fue rápido a cambiarse y bajó las escaleras. No se había percatado de que otros modelos lo estaban mirando, así que lo hizo sin prisa. Tenía que admitir que el episodio de recién había calmado un poco su sed por Pedro, estaba en armonía con sus hormonas. Después de todo, quizá sí podía ser el amigo de Pedro. Se paró a su lado en la puerta.

—¿Pedro? —preguntó poniéndole una mano en el hombro. Parecía perdido—. ¿Adónde vamos?

—¿Eh?

Pedro se tomó unos segundos para enfocar su mente. La decisión estaba tomada.

—Es tarde, ¿ya comiste? Ven… —dijo, todavía con los ojos perdidos, caminando hacia la puerta— Te invito a comer y nos tomamos una copa.

—No tengo hambre —respondió automáticamente—. Pero te acompaño con un trago si querés.

Empezaron a caminar en silencio, hasta que a Lucas se le dio por masajear los hombros de Pedro amistosamente.

—Estás muy tenso, ¿pasó algo?

—No… nada. No te preocupes, será que tengo hambre.

La mano de Lucas lo ponía nervioso, pero su convicción era mucha. Iban a ser amigos. En la esquina llamó a un taxi y llevó a Lucas a una zona cercana donde había varios restaurantes-bares. En uno que le gustaba, bajaron y guió a Lucas hasta que encontraron una mesita alejada en una orilla.

Lucas se sentó y el olor a comida le hizo rugir el estómago. Intentó disimularlo pero se había puesto rojo. En eso vino el mesero y mientras Pedro pedía algo de comer, Lucas procuraba no parecer hambriento. Lo cierto es que no había comido nada desde la mañana.

—Yo quiero un jugo de naranja, por favor —dijo al mesero.

—¿Y de comer, qué le gustaría caballero?

Pedro miró a Lucas, atento, y le pareció reconocer algo del adolescente que había sido su novio…

—Tienes que comer algo —le dijo—. Anda, escoge algo que se te antoje.

—No, enserio, está bien —insistió Lucas—. Después como…

—Si no ordenas algo que te guste, te voy a ordenar algo yo y puede que no te guste. —se sintió como cuando ayudaba a María y amenazaba a su sobrino para que se comiera algo que no le gustaba o se tomara una medicina.

El mesero los observaba, intentando ocultar su diversión.

—B-bueno, una ensalada por favor. Con cosas verdes nomás, gracias —le devolvió al mesero la carta de comidas que, por cierto, ni había mirado.

Pedro detuvo al mesero y agregó algo de carne a lo que había pedido Lucas, ignorando las quejas de éste. Entre lo que había aprendido con Julio estaba cómo balancear los alimentos. Quería regañar a Lucas, pero se abstuvo. No quería empezar una pelea cuando apenas estaban intentando volver a… conocerse.

Lucas suspiró, resignado. Al menos no había pedido nada frito, o iba a tener que vomitarlo o algo.

—Gracias, pero no tenías que hacer eso. Hay cosas que no puedo comer, son parte de la dieta y si no las hago voy a engordar y voy a perder mi trabajo —jugó con un sobrecito de azúcar de la mesa. No parecía estar realmente enojado.

Pedro se recargó en la mesa y agarró su mano.

—Tu salud está antes que tu trabajo. Eso es apenas algo de lo que tienes que comer. Y todo lo puedes bajar con ejercicio.

Le preocupaba estar sonando más a Julio que a él mismo. ¿Por qué le pasaba eso?

Lucas lo pensó un momento pero no pudo más que asentir, mirando a Pedro a los ojos. No podía evitarlo, cada vez que comía sentía culpa, y eso iba más allá de su peso o de su trabajo. Ya estaba instalado en él.

—Así que… Pedro… —comenzó, cambiando de tema, pero no podía evitar mirar la mano de Pedro sobre la suya—. Querías hablarme, ¿no? Te vi con ganas de hablar hoy… pero no podíamos.

—No… estaba Jan. Veo que ya lo conociste —dijo. Sabía que estaba evitando el tema principal, pero por alguna razón no quería tocarlo.

—Sí, es buena onda —respondió Lucas—. Me contó que salieron antes de que estuvieras en pareja. Es un chico muy lindo.

—Sí, lindo —quitó la mano, recordando la escena que había visto entre Jan y Lucas—. Tampoco es que hayamos salido, salido… fueron como dos o tres veces.

—Ah, claro. Igual parecía muy interesado en vos. Pensé que habrían estado en algo más serio —Lucas no parecía perturbado, más bien al contrario, intentaba sacar algo y no sabía bien qué.

—No —respondió, mirando hacia otra parte—. Nos conocimos, salimos, nos acostamos, no nos volvimos a ver hasta ahora. Como ves, no es nada serio, así que si quieres salir con él no es algo que deba preocuparte.

Pedro estaba apretando los puños sin querer.

Lucas sintió el aire un poco tenso.

—La verdad es que yo quería salir con vos —dijo, muy sincero—. No estaba mirando a otras personas —llegó el mesero y depositó el jugo y la ensalada con la carne frente a él., y se hizo un silencio.

El mesero puso entonces las cosas frente a Pedro y se retiró murmurando algo que ninguno de los dos escuchó.

A Pedro se le había ido el aire y miraba a Lucas, sorprendido, halagado, angustiado, contento. No sabía bien qué.

—Ah… —fue lo único que le salió de la boca, en el bochorno—. ¿C-co-comemos?

“La cagué”, pensó Lucas. Pero era cierto, ¿qué esperaba? Hacía unos días prácticamente había abusado de él en el cuarto de revelado.

—¿A qué hora entraste a trabajar? Te ves hambriento. ¿Álex no te da de comer? —preguntó Lucas antes de llevarse un pedacito de carne a la boca con el tenedor.

—Yo siempre tengo hambre —bromeó, intentando aligerar la situación—. Y no es que no me dé de comer, él está en lo suyo…

Después de respirar profundamente, comenzó a comer. Pero su mente estaba en otra parte: Lucas quería salir con él.

El argentino había empezado por un trocito de carne pero ya llevaba comiéndose la mitad del filete sin siquiera respirar. De a pedacitos pero rápido. Hablando de hambrientos, él no se quedaba atrás. Tomó tragos largos de jugo antes de seguir comiendo. Cuando llegó a vaciar más de la mitad del plato volvió a hablar, con la boca llena.

—Entonnzes.. —tragó, masticando—. ¿Qué fue de tu vida después de la prepa? Al final la terminaste, eso es bueno. No pensaste en dejarla, ¿o sí?

Pedro sonrió. De pronto, iba reconociendo más y más a Lucas y ya no le quedaba tan distante.

—Sí, la terminé… —podría haber dicho muchas cosas sobre la ayuda de Julio que decidió ahorrarse—. Empecé a estudiar fotografía, el trabajo con Álex… no he hecho mucho, en realidad… —no mucho que no incluyera a Julio— ¿y tú?

—Bien, estuve… eh… bien —Lucas tampoco tenía muchas cosas que contar que no incluyeran a Chris. Y algo le decía que era mejor dejar el tema de Chris a un lado—. Me metí en una agencia, tengo clases cinco días a la semana. Me hice muchos contactos también. Igual me gustaría estudiar algo, como administración de empresas o contaduría, pero no sé bien —comió otro bocado con bastante carne.

—Deberías —dijo Pedro—, estudiar, digo. Deberías entrar a la universidad. Siempre has sido muy inteligente, seguro que podrías si quisieras.

Había una sensación extraña dentro de Pedro, a la que tardaría meses en ponerle nombre. Pero ahí estaba, y Lucas era la causa.

Lucas alzó la vista para mirarlo.

—Te estás pareciendo a mí mamá —dijo y se echó a reír—. Enserio, hablás con autoridad… antes todo te daba lo mismo —terminó el jugo de un sorbo.

—Perdón —sonrió y bajó la vista—. No quise sonar como padre molesto o algo, sólo digo lo que creo, que tú podrías con todo… —jugó con una servilleta—. Me di cuenta de que no todo me podía dar lo mismo, Lucas.

—Me parece muy bien —Lucas no sabía quién había cambiado tanto a Pedro ni en qué momento había ocurrido, pero si había un ‘alguien’ le hubiese gustado darle las gracias eternamente. Había imaginado a Pedro en situaciones muy extrañas desde que no había sabido nada de él. Pero estaba ahí, y estaba bien, y tenía su carrera, su trabajo de aquello que le gustaba, y se lo veía realmente bien. Sólo alguien que lo había visto en las peores podía entender lo que esto significaba—. Y también pienso que vos podés con todo —sonrió pero no lo estaba mirando a los ojos, estaba mirando su plato. Seguía admirando a Pedro como la primera vez—. Ahora más que nunca.

—G-gracias.

Pedro se sentía entre azorado y pasmado y seguramente se le notaba en la cara. Estaba… orgulloso. Orgulloso de que Lucas lo viera así, ahora que había logrado algo y que no era un estúpido mocoso que no se atrevía ni siquiera a hablarle de que iba a dejar la escuela. Bajó la vista hacia el mantel.

—Perdón por lo que te hice.

Ahí estaba. No había buscado el momento y no lo había pensado. Todo ese tiempo se había debatido entre culpar a Lucas por lo que había pasado y tratar de justificar lo que había hecho él. Pero después de tanto tiempo, esas palabras que habían salido casi sin querer le aclaraban muchas cosas sobre su propia culpa.

Lucas levantó la vista nuevamente, confundido.

—¿Perdón? —repitió—. ¿Qué me hiciste?

—Terminamos mal —intentó explicar— y fue culpa de los dos… perdóname por la parte que yo hice para que todo se jodiera…

Quería desaparecer, pero tenía que decirlo o se iba a ahogar.

—Sí, bueno… no fue la mejor forma de terminar. Y yo me comporté como un idiota. La verdad nunca me puse a pensar seriamente las cosas. Sólo quería verte reaccionar y no me importaba a costa de qué fuera, como un nene caprichoso que busca que le presten atención —empezaba a recordar bien, aunque todo seguía medio confuso en su cabeza.

Pedro suspiró. Tal vez seguir por ese camino no era muy bueno para ninguno.

—Te extrañé mucho —susurró.

Ese camino no podía ser mejor, pero nuevamente las palabras se le habían escapado.

Los ojos de Lucas se abrieron como dos huevos, enormes.

—Yo también —respondió, casi sin aire. Tenía ganas de decir eso. Habían sido muchas noches de extrañarlo y de llorar, y de soñarlo. De sentir su perfume en todos lados, de escucharlo en la calle, en todos lados, de verlo en la gente—. Pero bueno, ahora nos volvimos a encontrar y sabemos que está todo bien. Y eso es bueno —dijo, intentando relajar la conversación.

Pedro le sonrió, aunque tenía muy presente que ambos sabían que no todo estaba bien. Siguió comiendo en silencio y terminó su plato a tiempo para mirar a Lucas comer unos minutos más. Podía llamar al mesero y pedir la cuenta, pero sólo quería quedarse ahí y mirar a Lucas bajo la luz que iluminaba el restaurante. Afuera, aunque era relativamente temprano, estaba oscureciendo.

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Entry filed under: Tercera Temporada.

¡Feliz Cumple Lore! ¡A cenar! — un fanfic de Spettro Ragazza (Pedro/Julio)

9 comentarios Add your own

  • 1. Zafy  |  agosto 19, 2010 en 3:06 am

    Oh mi Dios… qué comida tan tensa.. y ese Jan, ya desde ya que vaya alejando sus garritas de niño bonito del Lucas de Pedro, que es de Pedro y de nadie más… temía que Pedro le dijera a Julio lo que había pasado y que éste lo botara de la casa, pero menos mal que no, aunque Julio es muy bueno y siempre me da pena, porque sé, y hago enfasis aquí, sé que Pedro y Lucas se quedarán juntos, como debe ser, por supuesto.

    Muy buen capítulo, mis felicitaciones y ya saben, se espera con ansias el siguiente…

    Pao

    Responder
  • 2. Lady_potter  |  agosto 19, 2010 en 4:59 am

    wow!! siempre vale la pena la espera… gracias por este cap chhikas!! y por cierto felicidades Lore!! q cumplas muchos años mas!!!

    Y nada no me hagan sufrir tanto… ni a los niños … los kiero ver juntos yaaaa .. se lo merecen no?

    Responder
  • 3. LULY  |  agosto 20, 2010 en 7:20 am

    AARRGGGHHH!!!!! Nó se que esperaba!! Obvio que algo iba a evitar que Julio se enterara justo ahora que recién se reencuentran xd!! Quiero que Pedro y Lucas estén juntos!! Siento que Pedro se está obligando a amar a Julio, e inconscientemente lo sabe; prueba de ello que necesitara llamarlo para decirle que iba con un amigo…
    Me pareció triste cuando llega Julio, y él no puede decirle nada, y al final cenan juntos y duermen juntos como si nada. Que se joda Julio!! jajajja!! No pobre che! pero en serio, creo que mientras más le crezcan los cuernos, peor será para todos.

    Ese Jan es tan parecido a Chris… pero me cae peor que él jejeejj!! Otro que va a generar conflictos! Aunque la sesión fotográfica fue bastante hot… Al menos prefiero que ande tras Lucas antes que Pedro… No sé, me da la sensación de que Lucas maneja mejor esas situaciones, sin duda tiene más “calle”; mientras que Pedro parece un marido hecho y derecho… aburrido aburrido aburridddoooooo!!!!! jeejeej!!!

    Me pregunto si Lucas se va a sentir “tan feliz” cuando sepa que el cambio de Pedro se debe al doctorcito… ellos no parecen recordar del todo por qué se separaron, pero creo que en cuanto salgan los nombres Chris y Julio, las cosas se van a poner feas…

    Que onda con la “amistad”?!! La amistad está devaluada carajo!! Nada de amigos, pareja chicos… pareja xd! jajaaj!!!

    Morí de amor con ese “te extrañe mucho” OMG!!! se puede ser tan dulce xd!!! Y Lucas que lo veía, y olía y escuchaba en todos lados! Waaaa!!! Tan lindosss!!

    Quiero que Pedro se decida de una vez!! No se da cuenta la necesidad que tiene de estar con Lucas!! Basta de Julio!!!

    Tema aparte… me preocupa ese desorden alimenticio de Lucas; casi que parece que va a ser el conflicto de esta nueva temporada no? antes Pedro y las drogas, ahora Lucas y la bulimia xd!

    Uhh!! Ya quiero saber que va a pasarrrr!!! Muero de ansiedad chicasss!!!

    Está genial!! NO quiero que termine nunca! jajajaja!!!

    Besotes miles mis niñassss!!!

    Gracias por la actua!!!
    BYE!!!!

    Responder
  • 4. momiji  |  agosto 27, 2010 en 1:43 pm

    awkward! :p Han pensado en una lista de personajes? porque yo tengo una memoria horrible y ni me acordaba de Jan [quede mega-colgado cuando aparecio]
    En fin, The plot thickens! Quiero que Pedro le diga a Julio que Lucas aparecio, que sufra! XD

    Responder
  • 5. Devonarie  |  agosto 27, 2010 en 6:47 pm

    Pues genial!!! Qué bueno que postearon otro capítuo aunque ya la verdad no sé ni qué sentir. Como dije en otro comment me choca bastante Julio porque me parece muy soso y ñoño, pero también me da mucha pena!!! O sea, se ha esforzado tanto en su relación con Pedro y ha sido un elemento tan importante en la vida de éste último (para su madurez y su desarollo y todo) que realmente se sentirá medio cruel dejarlo de lado cuando Pedro y Lucas vuelvan.

    Pero ni modo!!! C’est la vie mes amis!!!

    Espero nos regalen otro capítulo pronto!!! XOXOXOXOXO

    Responder
  • 6. selmi  |  agosto 29, 2010 en 6:54 am

    awwww, lo ameee, maldita sea, qiero qe vuelvan, pero siento feito por julio… pobre pedro, sta en un dilema grandisiisisisimo… yo me qedaria con julio, pero no soy pedro, asi qe tendre qe esperar y ver qe pasa… un beso chicas 🙂

    Responder
  • 7. Diva  |  septiembre 15, 2010 en 1:35 am

    Diooooosss!! Que capitulo! cada vez me pongo más tensa! Me muero por que ya esten juntos! Es que Lucas y Pedro son perfectos el uno para el otro. Se quieren, se necesitan y por sobre todas las cosas llevan años extrañandose! TT.TT

    Siento tanta penita por Julio! El es demasiado bueno como para tener cuernos, creo que no se lo merece. Pedro! decidete pronto coño! que Julio no se merece tantas dudas! Esta claro que no lo amas! Tu lo quieres! o admiras y le tienes gran cariño! Pero amor??? no no noooo!!!!

    Responder
  • 8. Federico  |  mayo 19, 2011 en 10:13 am

    Hola chicas: recien en esta semana lei “Asíomásgay”: Quería comentarles, que siempre leo originales, pero lo que me fascinó de éste. (les aclaro que yo nací en Uruguay, porque mis padres argentinos, estaba de vacaciones) encontré bastantes cosas semejantes a adolescentes gay de mi generación, pero lo más notable y que pocas veces he leido en estos cuentos, es que la descripción de los actos sexuales, y sus detalles finalmente son tal cual, y no como en una novela rosa latinoamericana,o en el yaoi puro, que esta puedo quedarme embarazado je je- -sin ofender- Acá, el puto es puto y se la come, sin complejos, o si cuadra se lo coge al otro, y además, se escupe la leche -generalmente se hace así- Por lo tanto quería felicitarlas, la pare argentina está tal cual, no conozco tanto Mexico y su sociedad como para opinar -no pasé del Zócalo, y Cancun con mis viejos cuando tenía 15 años- y lamentablemente, a esa edad yo no era como los v. personajes.
    Un bso. grande a las dos y gracias.
    Federico

    Responder
  • 9. Amaly_Malfoy  |  septiembre 12, 2011 en 12:59 am

    Bueno, que decir? hace buen rato que no comento esta historia en Slasheaven, ahora que la miro en su pagina me hace recordar que aunque debe ser apegada a la realidad,,, upsss entonces Julio se enterara ya sea por Pedro o por alguien mas que el rubio esta de regreso y él tan bueno comprendera que tal vez deba de hacer eso de que si amas a alguien debes dejarlo libre…
    Chris y Jan, bueno, solo espero que solo den aderezo a la historia y que no separne mas a estos chicos que a leguas se ve que deben de estar juntos.
    Continuare con los otros capitulos y gracias por su esfuerzo y trabajo.
    Cuidense y que esten bien.

    Responder

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